El 2020 fue un año que nos dejó grandes aprendizajes, entre ellos es significativo resaltar la importancia de la protección, un tema que forma parte de nuestra esencia desde el nacimiento de SONDEL, e independientemente de su enfoque, nuestro compromiso social nos dirige hacia su fomento.

Reglamentariamente las caretas de protección facial forman parte del Equipo de Protección Personal de trabajadores que desempeñan labores en las cuales existe un riesgo de lesión en los ojos o cara por salpicadura de productos químicos, radiación o proyección de partículas, por mencionar algunos ejemplos; sin embargo, a raíz de la pandemia que sorprendió al mundo el año anterior, su uso se ha vuelto parte del día a día de miles de personas, no obstante, al igual que cualquier otro equipo de protección, su efectividad radica en factores como uso correcto y calidad.

Es de conocimiento social que la facilidad con la que se ha propagado la Covid-19 radica, en gran parte, en el constante contacto que tiene el ser humano con sus ojos, nariz y boca, de ahí la importancia de mantenerse protegido para evitar contraer el virus al relacionarnos con otras personas, y es aquí en donde las caretas de protección facial han llegado a jugar un papel clave.

Bullard, es una de las marcas líderes en fabricación de EPP que han mantenido su compromiso con la protección a la hora de adaptarse a las nuevas necesidades, y han desarrollado un diseño especial para sus caretas faciales, al nivel de poder ser utilizadas por profesionales de la salud, socorristas, personas dedicadas a la atención del público e incluso en centros educativos y comerciales.

Dentro de sus principales características destaca un visor de gran cobertura para máxima protección, su cómodo cojín de espuma para cabeza, su fácil uso con mascarilla, lentes o gafas, un diseño ergonómico que permite facilidad de movimientos, entre otros.

Lo principal ante situaciones como las que aún enfrentamos en relación a la pandemia mundial es seguir las recomendaciones de los expertos, y dentro de ellas, desde el inicio ha predominado la protección, principalmente en ojos, nariz y boca, áreas sensibles al virus, pero fáciles de proteger con equipos como los fabricados por Bullard.